ÁNGELES MECÁNICOS

Por: Joe Rude

Hay una cosa que debe de quedar muy clara a la hora de hacer algo: sea lo que sea, debe existir un compromiso entre el ejecutante y el resultado de dicha labor;: de otro modo, en poco tiempo tenemos un montón de cosas apiladas, destinadas al olvido.

A eso me refería cuando decía que en la música, la búsqueda de innovación ya no es primordial. Estamos en un punto de la historia donde cada vez es más claro que la música tiene una raíz que ha evolucionado con el tiempo, dándonos un sinfín de opciones en cada una de sus ramificaciones, pero mientras más se esfuerzan por innovarla, más se alejan del sonido al que quieren pertenecer, y esto pasa en todos los géneros.

Desde su origen se sentaron las bases de lo que se conoce como música y en la actualidad hay quien la preserva de este modo y quien la transforma hasta que ya ni se sabe qué es lo que suena. De entre los que siguen creando la música respetando el origen, me he maravillado al escuchar un disco nuevo, pero que me ha llevado por donde todo comenzara hace décadas.

Clockwork angels es la nueva producción discográfica de los legendarios Rush. Este grupo de rock pop progresivo se revela a los años y a las tendencias dominantes y lanza un disco cargado de energía nueva, pero al estilo de la vieja escuela. Pioneros de esta corriente, hoy por hoy dan un claro ejemplo de ese compromiso del que hablaba, ¿por qué? Porque son una de las bandas más maduras que he escuchado, y no por ser viejos, sino porque han sabido mantenerse en un género que a la fecha podría seguirse considerando underground.

El rock progresivo es una música muy fina, que no cualquiera comprende o asimila pronto, mucho menos en el sector popular. Siendo así, Rush se ha mantenido sin haber corrompido su estilo ni prostituido sus habilidades para el mainstream que aniquila la esencia de toda agrupación. Prueba de ello es Clockwork Angels. Con una carrera musical muy amplia, Rush deleita con el poder de doce temas muy energéticos, muy finos en ejecución y lo mejor: ¡muy Rush! Completamente igual de virtuosos, sin mellas del tiempo.

Geddy Lee (vocalista y bajista) mantiene ese impresionante y alto registro de voz pilotando cada uno de los temas con limpieza y habilidad mientras ejecuta su bajo con gran calidad, técnica y belleza. Por su parte, Alex Lifeson (guitarra) le da el cuerpo a todos los temas con riffs poderosos y melodías perfectas y Neil Peart (batería), el espíritu de este power trío quien a pesar de las tragedias por las que ha pasado (muerte de esposa e hija), regresa sublime y preciso para llenar al trío canadiense más completo de todos los tiempos.

Basta con poner el disco y, con el tema que abre, dejarse llevar en un sube y baja de emociones: “Caravan” te atrapa y no te suelta hasta que todo termina, un huracán de potencia que se desarrolla pasando por todas las emociones posibles. “Bu2b”, “The antichrist”, “Halo efecto”. Cuando parece que se ha tomado una vía recta con “Wrecker”, “Headlong flight” emprende el vuelo a la cima una vez más para dejarnos caer en picado hasta “The garden”, donde el viaje culmina.

Esta canción final, y la que suena más al Rush primigenio, da fin a esta historia. Clockwork Angels lleva como tema central la historia de un joven que decide llevar su vida por los caminos de la alquimia (seguramente algún personaje de las historias en los libros que escribe Peart). Si desean saber qué le sucede, tendrán que escuchar el disco tema por tema. Es un disco perfecto en composición, ejecución y edición por lo que puedo asegurarles: no se arrepentirán, escúchenlo y sabrán de lo que hablo.

In music we trust!

1 Comment

  • 23 junio, 2012 at 1:09 //

    Yeah!!! AmIgo buena reseña

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