IRREVERENTE Y AUDAZ. ÉL ES JEREMY SCOTT

Por: Pablo Silva               @pabs_garcia

En el 2010, Terry Jones —editor en jefe de i-D— entrevistó a Jeremy Scott como parte de una compilación editorial que reunía a los perfiles más destacados en la moda del último siglo. La pregunta que dio inicio a la interacción define la identidad, postura y trayectoria de este peculiar personaje: “JONES: ¿Cómo definirías tu trabajo?”, “SCOTT: alta moda streetwear con un pronunciado tono avant-garde y toques humorísticos…”

Semejante respuesta —sin razón ni coherencia—, ha sido la esencia creativa que ha hecho de este diseñador norteamericano uno de los principales representantes de la excentricidad fashionista.

Jeremy Scott ha desafiado cualquier tipo de estándar, dogma o regla impuesta en la moda, presentando y promoviendo en su obra absolutamente lo que su retorcida imaginación y genialidad maquilen.

Su historia, un tanto cliché, cuenta con ese dramatismo e intensidad tan necesaria para empezar un camino como el suyo: un infante proveniente de un conservador pueblo en Kansas que, en clases de catecismo, soñaba con las grandes ciudades mientras leía la Vogue italiana y escribía poesía en francés.

Al crecer —y como varios sueños empiezan— abandonó su vida campirana y se mudó a Nueva York. Al graduarse, viajó a París para consolidar toda la efervescencia creativa y conceptual que había acumulado por años, producto de la mezcla contextual y la fuerte necesidad de expresar a su manera su personalidad.

En el 1997 debutó en las pasarelas francesas con “Rich White Woman”, primera colección oficial de Scott. La entrega era tan audaz como inesperada. Cortes asimétricos, tonos pastel con neón, cuero sobre peluche… Todo tan diverso que el impacto era inevitable. Más que el ensayo de un recién graduado, era una postura contundente lo que representaba. De ahí en adelante, y sin importar la crítica, continuó desarrollando su trabajo con la plena libertad creativa que se permitiera.

Temporada tras temporada, los juegos temáticos, la mezcla de materiales y las deformidades en las siluetas son constantes presentes pero a la vez inesperadas.

La cultura popular, Hollywood, la música, el pop art, las alas, el trueno, los animal prints, la teatralidad y cualquier motivación vanguardista son las musas que Jeremy utiliza para transmitir su mensaje transgresor.

Con más de una década en la escena, este genio ha expandido sus horizontes incursionando en la creación de accesorios y joyería. Tal es el caso de la colaboración que realizó con la marca de relojes suiza Swatch en el 2011 al presentar tres de los más extravagantes modelos que la firma cuenta en su haber.

Pero su colaboración más famosa —que ha catapultado su talento— es la relación creativa que tiene con adidas Originals desde el 2008. Ahora ya clásicos, un sinfín de modelos —tanto de calzado como de apparel—, temporada tras temporada, han maravillado a cientos de seguidores y amantes de la moda apelando al humor y osadía de cualquiera que se atreva a usar dichos artículos.

Es así como este icono ha sabido abrirse paso a su manera.

Regresando a aquella famosa entrevista, para culminar se le preguntó qué opinaba de las personas que criticaban su trabajo. Simplemente contestó: “They can go and fuck themselves…” Sin necesidad de traducción, ¡Eso es actitud!

 

Fuentes fotográficas:

http://fuckingyoung.es/

http://hypebeast.com/

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